AESCHYLUS
DEFORGE (B.) Une vie avec Eschyle. (Verité des Mythes 35.) Pp. 304. Paris: Les Belles Lettres, 2010. D., de hecho(AD), ha dedicado su vida, como el título sugiere, a Esquilo, aunque con muchas distracciones inoportunas, descrito (o en su caso autocensurado) en el fascinante y autobiográfico ensayo que conforma la segunda parte principal de su libro (pp. 255 -94). Es autor de dos libros sobre la tragedia griega, Eschyle poète cosmique (1986; examinado en CR 38 [1988], 395-6) y Le Festival des cadavres: morts et mises à mort dans la tragédie grecque (1997), y de otro sobre la presencia de elementos del cercano Oriente(LEX) en la mitología griega, Le Commencement est un dieu (1990; 2ª ed. 2004), y él mismo es un importante poeta(LEX); junto con su antiguo profesor, Louis Bardollet, ha publicado una traducción completa de poesía de Esquilo (1975), y termina su libro (p.297) con un poema que pregunta de nuevo y busca respuesta(EST) a lo que se formula sobre Esquilo al comienzo (‘Que m’a-t-il apporté, que faut-il retenir de lui?’) y que reivindica(LEX) a su héroe como ‘celui qui déchiffre le monde’. La primera parte del libro consta de 16 artículos publicados entre 1983 y 2008. Están agrupados bajo el título general ‘Eschyleia’, aunque uno o dos tratan principalmente de Sófocles (‘Le Glaive d’Ajax’) o sobre la tragedia de un modo más general. Anteriormente a esto(TEXT), había pocos a los que se podía acceder fácilmente; la mayoría se publicaban en periódicos que generalmente no se encontrabas(ORT), (LEX) disponibles fuera del mundo francófono (como Kentron) o en actas de congresos. Todos parecían haber sido reimprimidos inalterados, excepto en uno o dos casos en los que una referencia se inserta en una reedición más actual del libro; en los artículos previos, se ha permitido la permanencia de referencias obsoletas y poco fiables atribuidas a Mette en su edición de fragmentos esquileos(FS)*. Las referencias en general son frecuentemente pobres con algunas afirmaciones controvertidas que han sido dejadas completamente sin fuentes.(EST) Frecuentemente D. deja entrever una posición la cual discute más ampliamente en una de sus monografías pero ya que a veces no ofrece ninguna referencia, el lector queda(MF) sin saber cuáles son en realidad sus argumentos y es incapaz de valorar la solidez de su argumento. La calidad del trabajo de D. varía enormemente. A veces es totalmente mala.(EST) D. está inquebrantablemente(LEX) convencido (pp. 36,90-2) de la autenticidad de Esquilo fr. 627 Mette (= tragedia ADES. 617 TrGF), un pasaje fuertemente monoteísta citado como esquileo(FS) por Clemente de Alejandría (Strom. 5.14.131.2-3) que en sus 12 líneas contiene al menos tantos rasgos del lenguaje y métrica de los cuales Esquilo podría no haber sido responsable, y que termina con un reflejo obvio de Lucas 2.14. Un escolio sobre Sófocles. Aj. 815 es interpretado (pag. 112) en el sentido de que Esquilo fue el primero en introducir la práctica de muertes ocurridas fuera del escenario y denunciadas por un mensajero; de hecho(PT) esto solo significa que Esquilo habría escrito una obra sobre la muerte de Ajax antes de que lo hiciera Sófocles y que lo habría presentado a través del informe de un mensajero. Es cierto como D. indica después (p.120) que Filóstrato (Lifeof Apollonius 6.11) dice que Esquilo fue el primero en introducir informes de muertes fuera de escena; pero el valor del testimonio de Filóstrato debe ser valorado por el hecho de que en la misma frase dice que Esquilo reformo(ORT) la tragedia rechazando largas monodias. Sin embargo, este libro no está desprovisto de material interesante y desafiante. ‘Les Enfants tragiques’ (pp. 139-56) es una valiosa investigación del(LEX) papel de los niños (hablando en silencio) en la tragedia y los propósitos para los cuales los dramaturgos los usaban, especialmente en relación con la muerte (normalmente la suya propia o la de uno de sus padres): en el drama existente los niños están prácticamente ausentes en Esquilo, escaso(LEX) (y siempre en silencio) en Sófocles, mientras que aparecen mayoritariamente en Eurípides’(ORT) en las obras subsistentes de Eurípides en donde se les da voz. Yo, sin embargo, no entiendo la sugerencia de D. en su frase final de que el niño en la tragedia de algún modo representa ‘Dionysos l’enfant-dieu’.
DEFORGE (B.) Une vie avec Eschyle. (Verité des Mythes 35.) Pp. 304. Paris: Les Belles Lettres, 2010.
D., de hecho(AD), ha dedicado su vida, como el título sugiere, a Esquilo, aunque con muchas distracciones inoportunas, descrito (o en su caso autocensurado) en el fascinante y autobiográfico ensayo que conforma la segunda parte principal de su libro (pp. 255 -94). Es autor de dos libros sobre la tragedia griega, Eschyle poète cosmique (1986; examinado en CR 38 [1988], 395-6) y Le Festival des cadavres: morts et mises à mort dans la tragédie grecque (1997), y de otro sobre la presencia de elementos del cercano Oriente(LEX) en la mitología griega, Le Commencement est un dieu (1990; 2ª ed. 2004), y él mismo es un importante poeta(LEX); junto con su antiguo profesor, Louis Bardollet, ha publicado una traducción completa de poesía de Esquilo (1975), y termina su libro (p.297) con un poema que pregunta de nuevo y busca respuesta(EST) a lo que se formula sobre Esquilo al comienzo (‘Que m’a-t-il apporté, que faut-il retenir de lui?’) y que reivindica(LEX) a su héroe como ‘celui qui déchiffre le monde’. La primera parte del libro consta de 16 artículos publicados entre 1983 y 2008. Están agrupados bajo el título general ‘Eschyleia’, aunque uno o dos tratan principalmente de Sófocles (‘Le Glaive d’Ajax’) o sobre la tragedia de un modo más general. Anteriormente a esto(TEXT), había pocos a los que se podía acceder fácilmente; la mayoría se publicaban en periódicos que generalmente no se encontrabas(ORT), (LEX) disponibles fuera del mundo francófono (como Kentron) o en actas de congresos. Todos parecían haber sido reimprimidos inalterados, excepto en uno o dos casos en los que una referencia se inserta en una reedición más actual del libro; en los artículos previos, se ha permitido la permanencia de referencias obsoletas y poco fiables atribuidas a Mette en su edición de fragmentos esquileos(FS)*. Las referencias en general son frecuentemente pobres con algunas afirmaciones controvertidas que han sido dejadas completamente sin fuentes.(EST) Frecuentemente D. deja entrever una posición la cual discute más ampliamente en una de sus monografías pero ya que a veces no ofrece ninguna referencia, el lector queda(MF) sin saber cuáles son en realidad sus argumentos y es incapaz de valorar la solidez de su argumento. La calidad del trabajo de D. varía enormemente. A veces es totalmente mala.(EST) D. está inquebrantablemente(LEX) convencido (pp. 36,90-2) de la autenticidad de Esquilo fr. 627 Mette (= tragedia ADES. 617 TrGF), un pasaje fuertemente monoteísta citado como esquileo(FS) por Clemente de Alejandría (Strom. 5.14.131.2-3) que en sus 12 líneas contiene al menos tantos rasgos del lenguaje y métrica de los cuales Esquilo podría no haber sido responsable, y que termina con un reflejo obvio de Lucas 2.14. Un escolio sobre Sófocles. Aj. 815 es interpretado (pag. 112) en el sentido de que Esquilo fue el primero en introducir la práctica de muertes ocurridas fuera del escenario y denunciadas por un mensajero; de hecho(PT) esto solo significa que Esquilo habría escrito una obra sobre la muerte de Ajax antes de que lo hiciera Sófocles y que lo habría presentado a través del informe de un mensajero. Es cierto como D. indica después (p.120) que Filóstrato (Lifeof Apollonius 6.11) dice que Esquilo fue el primero en introducir informes de muertes fuera de escena; pero el valor del testimonio de Filóstrato debe ser valorado por el hecho de que en la misma frase dice que Esquilo reformo(ORT) la tragedia rechazando largas monodias. Sin embargo, este libro no está desprovisto de material interesante y desafiante. ‘Les Enfants tragiques’ (pp. 139-56) es una valiosa investigación del(LEX) papel de los niños (hablando en silencio) en la tragedia y los propósitos para los cuales los dramaturgos los usaban, especialmente en relación con la muerte (normalmente la suya propia o la de uno de sus padres): en el drama existente los niños están prácticamente ausentes en Esquilo, escaso(LEX) (y siempre en silencio) en Sófocles, mientras que aparecen mayoritariamente en Eurípides’(ORT) en las obras subsistentes de Eurípides en donde se les da voz. Yo, sin embargo, no entiendo la sugerencia de D. en su frase final de que el niño en la tragedia de algún modo representa ‘Dionysos l’enfant-dieu’.
MARK: 0